Programa electoral del PP sobre Educación

Si tenemos en cuenta la actitud derrotista de Alfredo Pérez Rubalcaba durante la primera parte del debate televisado del lunes 7 de noviembre donde ejerció más bien como oposición que como candidato, cobra mayor relevancia el Programa electoral del PP sobre Educación, pues parece que serán las medidas contra las que tendremos que luchar en un futuro próximo.

Una de las propuestas que más llama nuestra atención es la de “Ampliar la libertad de enseñanza y derecho legal al concierto”.

Queda claro, ¿no?

Pues para aquellos valientes con suficiente estómago aquí os dejamos el Programa completo del PP sobre Educación (27 páginas)

Anuncios

La privatización llega a los cuentacuentos de las bibliotecas.

En esta borágine privatizadora del acceso a la cultura, ya no estamos hablando únicamente de la educación, le ha llegado el turno a los cuentacuentos de las bibliotecas públicas. Parece ser que su labor atenderá a partir de ahora a criterios económicos, pues se ha transferido la gestión a una empresa privada, en lugar de primar los criterios de excelencia en un servicio muy demandado por las familias y de una importancia desconocida para muchos ciudadanos.

Durante estos meses la sociedad española está decidiendo con sus actos, de repulsa o de pasividad, el tipo de sociedad que quiere en su futuro más próximo. Una realidad donde todo el mundo pueda saciar sus necesidades sociales, biológicas, culturales, … O un mundo de lucha continua donde sólo los mejores, o los más afortunados, tengan derecho a desarrollar una vida plena.

Hace mucho tiempo la Teoría de Juegos nos advirtió la importancia de la cooperación para conseguir maximizar el beneficio pero seguimos anclados en la visión evolucionista del ser humano. Una visión anticuada y egoista.

De modo que si pretendemos construir un mundo más justo, y sostenible, necesitamos imperiosamente mejorar nuestro respeto por el ser humano y apostar mayoritariamente por la educación y la cultura.

Cualquier otra opción sólo servirá para perpetuarnos en el pasado hasta que terminemos colapsando el sistema, planeta, sociedad o como cada cual quiera llamarlo.

(Ver noticia en el periódico)

Por un acceso más justo a la cultura y la defensa de la Educación Pública.

Discurso de inauguración de la biblioteca de Fuente Vaqueros (Granada) en septiembre de 1931 de Federico García Lorca:

Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí.

Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre», piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía.

Esta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza
que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos.

Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan.

Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento.

Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?

¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras.

Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas
llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!».

Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón.

Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

“Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser : «Cultura».

Cultura porque sólo a través de ella, se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz”.